Dinero y sentido común
Salvador A. Cicero Domínguez
Muchas personas deciden día a día empezar su propio negocio. Incluso hay quienes tienen trabajo de tiempo completo y alguna actividad económica suplementaria de medio tiempo (venden casas u otras cosas). Con el tiempo, estas actividades pueden cobrar importancia y convertirse en empresas viables, con la capacidad de proveer a sus dueños con los medios para subsistir.
Sin embargo, hay dueños de pequeñas y medianas empresas que rara vez piensan en sí mismos como empresarios o empresarias o presidentes de una corporación. Pero en efecto lo son. Si usted no ha contemplado esta situación, es importante evaluar su negocio o actividad económica, y empezar a planear su desarrollo de manera más organizada. Hay instancias donde el dueño de una empresa que genera cientos de miles de dólares, y con empleados de planta, sigue administrando sus negocios como si éstos operaran desde el sótano de la casa.
En realidad lo importante no es el tamaño del negocio o la cantidad de dinero que genere anualmente. Inclusive un negocio que apenas empieza debe cuidar cada centavo, porque solo así podrá crecer. Por eso también es importante dedicar algún tiempo para pensar cuál es el objetivo de tener su negocio a corto y a mediano plazo. Tener un plan de negocios para su empresa puede ayudarle a enfocar su inversión de tiempo y dinero para que le rinda el máximo.
El primer paso es encontrar un buen contador y un buen abogado. Un contador puede aconsejarle cuál es la mejor figura corporativa para el tipo de negocio que piensa empezar. Recuerde que una persona, por sí sola, puede ser la empresa entera. Este paso es importante porque una empresa, por pequeña que sea, puede deducir gran parte de sus gastos. A veces la gente gasta en crear una corporación de responsabilidad limitada, cuando es innecesario y tal vez no sea la mejor forma corporativa para su empresa. También es importante contar con un buen abogado que pueda revisar ciertos contratos, como por ejemplo, un contrato de arrendamiento para poner un local.
Armado con la información apropiada, uno mismo puede hacer muchos de los trámites, como registrar su negocio como corporación ante el Secretario de Estado o la Comisión Industrial estatal (recuerde que cada estado tiene su propia fórmula y requisitos corporativos.) Así mismo, un abogado puede ayudarle a formar su corporación, si usted encuentra el proceso complejo, no conoce bien el idioma o no tiene tiempo para llevar a cabo los trámites.
Dedicar tiempo para pensar en un plan de corto y mediano plazo, así como invertir algunos cientos de dólares en estos servicios profesionales pueden ahorrarle miles de dólares a largo plazo, así como proteger su inversión. Después de todo, ¡usted ya es todo un empresario!
Publicado en MX Sin Fronteras 42, junio de 2007.