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Newyorktitlán

La marcha del 1 de mayo

Rodolfo A. Hernández Corchado

 

Alicia Reyes hubiera deseado no migrar y no dejar México, pero sí eligió salir a marchar el 1 de mayo para recordarle a esta ciudad que quienes han migrado son los trabajadores. El 1 de mayo, Newyorktitlan fue más grande que de costumbre, porque un año después de las movilizaciones migrantes en contra de la ley Sensenbrenner, los trabajadores indocumentados y sus aliados en Estados Unidos, salieron a las calles para exigir una reforma migratoria.

La marcha inició en Union Square y culminó con un mitin frente al edificio Federal Plaza. De acuerdo con los organizadores y los diarios locales, participaron cinco mil personas. Si bien la asistencia fue menor que el año pasado, esto no le resta legitimidad La marcha del 1 de mayo en Nueva York tuvo varios aspectos que hacen ver su importancia para los mexicanos en esta ciudad.

Primero, el temor a las redadas disuadió a muchas personas a participar. La criminalización de los trabajadores indocumentados impulsada por la derrotada ley HR-4437, ha sido llevada a la práctica en Estados Unidos a través de las redadas y las deportaciones. Aún cuando en los meses recientes no existen casos de redadas y en la ciudad de Nueva York la difusión de este ataque sistemático contra los migrantes ha tenido un efecto que se expresa en rumores de redadas en East Harlem o Brooklyn y en la disuasión de la participación pública del 1 de mayo.

Segundo, Felipe Calderón, en sus 100 acciones de gobierno, sólo alcanzó a proponer la disminución de los costos de envío de remesas, proveyendo de tarjetas de débito a los migrantes. Sin duda éste es un problema cotidiano para los mexicanos en EU, sin embargo es contrastante la dimensión política y moral de la marcha migrante del 1 de mayo con la posición de un gobierno, cuya política de Estado hacia los migrantes, consiste en proveerlos de tarjetas de débito. El 1 de mayo en Union Square fue al centro del problema: justicia para los trabajadores migrantes, alto a las deportaciones y pleno reconocimiento en la sociedad estadunidense.

Finalmente, Nueva York se caracteriza por la existencia de un fuerte sindicalismo que en distintos periodos de su historia ha sido fundamental para la incorporación de sus migrantes. El papel que algunos sindicatos han tenido en la movilización podrá influir en la incorporación sindical de los mexicanos. Además, para muchos jóvenes migrantes mexicanos, las movilizaciones contra la ley Sensenbrenner y del pasado 1 de mayo representan su primera experiencia de participación política, la cual posiblemente tendrá un impacto en su participación política como trabajadores y en el futuro de los mexicanos en esta ciudad.

Como Alicia Reyes, muchos mexicanos no hubiesen querido migrar pero decidieron marchar el 1 de mayo. A un año de las movilizaciones migrantes, los trabajadores mexicanos siguen aquí; y eso, en una ciudad como Nueva York que ha existido gracias al trabajo de millones de migrantes, es de agradecerse.

 

Publicado en MX Sin Fronteras 42, junio de 2007.