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Illinois sin antifaz

Operativo policiaco en La Villita

Rogelio Martínez Faz

 

El martes 24 de abril un comando armado hizo una incursión urbana, como las que hace el ejército en Irak o Afganistán, en el barrio mexicano de La Villita en Chicago.

Los agentes del ICE, Migración y el FBI cercaron un centro comercial popular portando armas de alto calibre, justo en el arco que da la bienvenida al barrio. El pretexto fue arrestar a vendedores de micas falsas, conocidos como miqueros, sobre los que, además, pesa una supuesta acusación de homicidio.

Este hecho ocurrió entre el aniversario de la mega marcha del 10 de marzo del año pasado y la preparación para la del 1 de mayo de este año.

La indignación de la comunidad no se hizo esperar, se puso el grito en el cielo. Sólo que llego a oídos sordos y, al parecer, ni el cielo escucha.

Las leyes de migración son crueles y manipulables. Por si fuera poco, incluso la misma comunidad anglosajona no la percibe como una falta grave a los derechos humanos, como es la separación familiar. La mayoría de la población sólo se limita a seguir con sus actividades como si el operativo se tratara de una acción normal de la justicia en un país de leyes.

Independientemente si hubo o no abuso de autoridad, este tipo de acciones policiales contribuyen a fortalecer el sentimiento antimigrante en la población estadunidense.

Se ha logrado, con relativo éxito, crear una imagen negativa de los migrantes mexicanos, en gran medida por la mala imagen política y económica de aquel país. Las condiciones de México hace que su gente busque trabajo en EU y esto ha incrementado los problemas de pandillas y de drogas.

Según los antimigrantes, los migrantes o sus hijos, que por lo regular pertenecen a la clase trabajadora, son ignorantes y cuentan con poco conocimiento de urbanidad. Por consiguiente son personas a las que hay que marginar y, de ser posible, echar del país.

Los líderes que encabezan la lucha en defensa de los derechos de los migrantes indocumentados, insisten en que el solo hecho de pagar impuestos es razón suficiente para adquirir derechos de residencia. El argumento es que los impuestos se ven reflejados en el nivel de vida; en la conservación de las áreas comunes como calles y parques; en servicios de seguridad como la policía y los bomberos; en las escuelas, etcétera. Y si el trabajador indocumentado contribuye a este nivel de vida con sus impuestos, tiene derecho a disfrutarlo.

Pero no beneficia nada al movimiento el despotricar contra el gobierno estadunidense acusándolo de imperialista a la vez que se exige ser admitido como parte integral de su sociedad.

Los migrantes mexicanos en Estados Unidos deben tomar las medidas que contrarresten la imagen negativa que se ha formado y hagan ver a la sociedad estadunidense que no son una amenaza a su bienestar.

De este modo, se evitarán las redadas y los operativos armados como el de La Villita.

 

Publicado en MX Sin Fronteras 42, junio de 2007.