Leonardo Ffrench Iduarte
El 30 de junio de 2005 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la reforma al Código Federal de Instituciones y Procesos Electorales (Cofipe) que permitió a los mexicanos residentes en el extranjero votar en las elecciones presidenciales, empezando con las de julio de 2006.
Esto fue resultado de una larga lucha que se remonta a 1917, según documentó el periódico El Cosmopolita de Kansas City, Missouri.
La Coalición por los Derechos Políticos de los Mexicanos en el Extranjero (CDPME), junto con más de 60 organizaciones de mexicanos residentes en EU y en Europa, logró convencer a la casi totalidad de diputados y senadores mexicanos, pues la reforma al Cofipe se aprobó, prácticamente por unanimidad, tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados.
Entre todas las opciones disponibles, los legisladores optaron por la modalidad de voto postal. El argumento fue que se quería asegurar igualdad de condiciones de voto a todos los mexicanos residentes en el extranjero.
Sin embargo, debido al cúmulo de requisitos que el Congreso y el IFE exigieron para garantizar la seguridad y la legalidad del voto, únicamente enviaron su solicitud de registro como electores unos 53 mil mexicanos, de los que sólo cerca de 40 mil fueron aceptados. De estos últimos, un 80% emitió su sufragio (unos 32 mil votos).
El resultado, según el IFE, arrojó 58% de los votos a favor del candidato presidencial del PAN, 34% a favor del candidato de la Coalición por el Bien de Todos (PRD, PT y Convergencia) y 4% a favor del candidato del PRI.
Los datos anteriores corresponden, en gran medida, a los que arrojaron los simulacros que grupos de mexicanos organizaron en ciudades como Los Ángeles y Chicago, en los que el PAN obtenía cerca de 36%, el PRD alrededor del 34% y el PRI aproximadamente 26%.
Las críticas al proceso electoral no se hicieron esperar. Antes de las votaciones, hubo quien dijera que la CIA decidiría el voto de los mexicanos; después del 2 de julio, se aseguró que el voto fue un fracaso puesto que sólo se empadronaron 40 mil mexicanos de un universo cercano a los 4 millones que poseían credencial de elector con fotografía (según reportó el Pew Hispanic Center en una de sus encuestas de 2005). Hubo, incluso, quejas por el alto costo de la emisión del voto postal que, según el IFE, fue cercano a 400 millones de pesos.
Quienes expresaban esta última crítica no tomaron en cuenta que esos 400 millones de pesos equivalían tan sólo a una mínima parte de los casi 20 mil millones de dólares que los mexicanos residentes en el extranjero transfieren a México anualmente (cantidad que baja aún más si se piensa en el tiempo que falta para la próxima elección presidencial).
En consecuencia, los críticos del costo del proceso electoral en el extranjero no estarían dispuestos a invertir dos centavos por cada peso que llega de remesas para darles su derecho a voto a los mexicanos que viven fuera de su país. ¡Qué vergüenza!
Problemas y soluciones
Una de las causas aparentes por las que no se inscribieron más mexicanos
en el registro de electores residentes en el extranjero, fue porque carecían
de credencial de elector expedida por el IFE.
Algunos líderes comunitarios mexicanos proponían, incluso, que se les permitiera inscribirse en el padrón electoral tan sólo con la matrícula consular o con el pasaporte, que podrían obtener en cualquier consulado mexicano. Para subsanar este problema se propone que, cuanto antes, el IFE adscriba o comisione a funcionarios de su plantilla profesional, dentro de los principales consulados de México en el mundo, y proceda a emitir su credencial de elector a todos los ciudadanos mexicanos que lo soliciten.
Costo del correo certificado
Otra de las principales razones que desalentaron la participación masiva
de mexicanos en el pasado proceso electoral presidencial, fue que cada ciudadano
que se inscribió para votar desde el extranjero, tenía que pagar
cerca de nueve dólares para enviar su solicitud por correo aéreo
certificado.
Estas solicitudes bien podrían ser enviadas al IFE dentro de las valijas consulares, por conducto de la Secretaría de Relaciones Exteriores, sin que ello supusiera la intromisión del Poder Ejecutivo en las tareas de una institución autónoma como el IFE. De igual forma se envían, de tanto en tanto, documentos para el Banco de México que también es una institución autónoma del gobierno federal.
Difusión oportuna del proceso electoral
Es preciso reconocer que otras de las causas por las que relativamente pocos
mexicanos se inscribieron para votar el 2 de julio de 2006, fueron la limitada
publicidad que recibió el proceso y el poco tiempo (apenas tres meses
y medio efectivos) de que dispuso el IFE para darlo a conocer.
Una propuesta de solución sería que para el próximo proceso electoral presidencial, el IFE diseñe, instrumente y divulgue toda la información necesaria al mismo tiempo que lo haga dentro del país, aprovechando para ello los recursos y la infraestructura existentes.
Particularmente, en EU hay un sinnúmero de estaciones de radio y de televisión en español que, por disposición oficial, tienen que destinar espacios y tiempos gratuitos a lo que se denomina anuncios de servicio público. Algo similar a los tiempos oficiales en México. Por su parte, la mayoría de los medios impresos en español que circulan en EU se sentirían halagados e interesados en divulgar todo lo relativo a las próximas elecciones presidenciales mexicanas, a muy bajo precio o hasta gratuitamente, puesto que hacerlo les significará, sin duda, aumentar su número de lectores.
Voto por internet
Un individuo de origen mexicano, de nombre Fernando Morales, inventó
y patentó en EU un sistema para votar por internet de manera segura
y secreta, con un costo no mayor a cinco dólares por sufragio.
Al señor Fernando Morales se le puede localizar en el correo electrónico fermorales3@comcast.net y los detalles del sistema se encuentran en la página http://www.boletainteligente.com/binteligente.pdf.
No ensayar o comprobar la viabilidad técnica y la confiabilidad de este sistema, ahora que todavía hay tiempo para cualquier reforma legislativa y operativa del proceso electoral de 2012, podría interpretarse como un desinterés por parte del IFE, y como desdén o desconfianza hacia los migrantes mexicanos.
Finalmente, en las próximas elecciones para gobernador en Michoacán, los migrantes de aquel estado podrán votar desde el extranjero. Este proceso podría servir de ensayo para probar algunas de las soluciones propuestas. Sobre todo en cuestiones de difusión y promoción, pues la aprobación y la difusión del voto michoacano desde el extranjero se ha visto opacada por el debate sobre una posible reforma migratoria en EU.
Publicado en MX Sin Fronteras 42, junio de 2007.