Desde Wisconsin
Javier Tapia
La marcha a favor de una reforma migratoria llevada acabo el 1 de mayo en Milwaukee fue un verdadero éxito. Los organizadores del evento, Voces de la Frontera, calcularon unos 80 mil participantes. Cifra superior a la alcanzada el año pasado.
Semanas antes del evento había mucha preocupación por parte de los organizadores ya que corría el rumor de que la gente no participaría como en 2006.
Existía la preocupación de que agentes de migración aumentaran las redadas como respuesta a las marchas. Además las divisiones entre algunos grupos comunitarios ponían en riesgo la organización de la marcha. Esto sin contar la opinión de algunos migrantes que decían que no tenía caso marchar.
Al final, la gran marcha demostró que los rumores y los temores no tenían fundamento y que la comunidad migrante sigue muy interesada en expresarse a favor de una reforma migratoria que mejore sus condiciones de vida.
La estación de radio, La Gran D, por medio de su locutor el Chiquilín, fueron una pieza clave en la motivación de los migrantes a participar. En el transcurso de su programa matutino, el Chiquilín exhortaba a la gente para que se unieran a la marcha. Uno de sus comentarios fue que se interesaba en este asunto porque sus padres llegaron a Estados Unidos sin documentos. Declaró que no le importaba si lo corrían ya que la marcha perseguía un fin justo y humanitario.
Las escuelas también jugaron un papel importante. Primero, se les prohibió a los directores de escuelas que difundieran información sobre la marcha. Segundo, no se permitió la distribución de volantes propagandísticos en las escuelas para que los niños los llevaran a su casa. Sin embargo, al final el distrito escolar llegó a la conclusión de que no podían prohibir a los padres que participaran o que llevaran a sus hijos.
En algunos centros escolares se les pidió a los padres que avisaran con anticipación la ausencia de sus hijos. En la escuela Bruce Guadalupe más de 85 padres pasaron a recoger a sus niños. La escuela Mitchell, que cuenta con más de 700 estudiantes, tuvo una ausencia de 420 alumnos. Maestros y maestras de varias escuelas se tomaron el día libre y participaron en la marcha.
El autor de este artículo participó en la marcha acompañado de varios de sus estudiantes universitarios. Los muchachos se mostraron muy interesados y emocionados. Tuvieron oportunidad de tener contacto con los migrantes y obtener información de primera mano.
Dos estudiantes afroamericanas comentaron que los migrantes tienen derechos humanos y que la marcha les daba la oportunidad de conocer de cerca la realidad de la comunidad latina.
Es esta realidad la que motivó a miles de migrantes y simpatizantes con su causa a participar en la marcha y hacer que su voz se escuchara. Finalmente, son los migrantes y no los críticos los que deciden si las marchas son productivas o no.
Publicado en MX Sin Fronteras 42, junio de 2007.